Viajando con Isaac

11 de Mayo de 2007

Tromba de Agua

Archivado en: Sin clasificar, PDF, Completos en la Web — Hari Seldon @ 6:00 pm

Una nueva historia completa en la web…

Año: desconocido
Formato: Web y PDF
Páginas: 37
Enlace: Polvo Mortal

Comienzo:

Stephen Demerest contempló la trama del cielo. Mantuvo la mirada fija en él y el
azul le pareció opaco y repugnante.
Incautamente, puso los ojos en el sol, pues nada vino a cubrirlo de manera
automática, y luego apartó la mirada a toda prisa, presa de pánico. No había
quedado ciego; sólo seguía viendo destellos. Incluso el sol era deslavazado.
Involuntariamente, recordó la plegaria de Ayax en la Ilíada de Homero. Están
luchando sobre el cuerpo de Patroclo en medio de la niebla, y Ayax dice:
—Padre Zeus, salvad a los aqueos de esta bruma! ¡Despejad el cielo, permitidnos
ver con nuestros ojos! ¡Matadnos a plena luz, si matamos os complace!»
—Matadnos a plena luz…—, pensó Demerest.
—Matadnos a plena luz en la Luna, donde el cielo es negro y suave, donde brillan
resplandecientes las estrellas, donde la limpidez y pureza del vacío ponen de
relieve el contorno de todas las cosas.
…No bajo este azul algodonoso y pesado.
Se estremeció. Un verdadero estremecimiento físico sacudió su cuerpo largo y
delgado, y eso le molestó. Iba a morir. Estaba seguro de que así sería. Y,
pensándolo bien, ello tampoco ocurriría bajo el azul, sino bajo el negro, pero un
negro distinto.
Como respondiendo a ese pensamiento, se le acercó el piloto del transbordador,
bajo, moreno, de cabellos rizados, y le dijo:
—¿Preparado para la oscuridad, señor Demerest?
Demerest asintió. Su figura se alzaba muy por encima del otro, igual como le
ocurría con la mayoría de los hombres de la Tierra. Éstos eran gruesos, sin
excepción, y andaban con soltura, con sus pasos cortos y bajos. Él en cambio
tenía que vigilar cada paso, guiarlos a través del aire; hasta el lazo impalpable que
le mantenía pegado al suelo era compacto.
—Estoy preparado —dijo. Inspiró profundamente y con gesto deliberado repitió su
anterior mirada al sol. Colgaba bajo el cielo matutino, el aire polvoriento lo
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empañaba, y tenía la seguridad de que no le cegaría. No creía poder volver a verlo
jamás.
(más…)

6 de Abril de 2007

En Puerto Marte y Sin Hilda

Archivado en: Sin clasificar — Hari Seldon @ 6:00 pm

A continuación puedes leer el primer párrafo del texto… para seguir leyéndolo debes descargar el PDF que hay a continuación.

Año: 1957
Formato: PDF
Páginas: 10
Descarga: En Puerto Marte y Sin Hilda

Comienzo:

Todo empezó como un sueño. No tuve que preparar nada, ni disponer las cosas de antemano. Me limité a observar cómo todo salía por sí solo… Tal vez eso debería haberme puesto sobre aviso, y hacerme presentir la catástrofe.
Todo empezó con mi acostumbrado mes de descanso entre dos misiones. Un mes de trabajo y un mes de permiso constituye la norma del Servicio Galáctico. Llegué a Puerto Marte para la espera acostumbrada de tres días antes de emprender el breve viaje a la Tierra.
En circunstancias ordinarias, Hilda, que Dios la bendiga, la esposa más cariñosa que pueda tener un hombre, hubiera estado allí esperándome, y ambos hubiéramos pasado tres días muy agradables y tranquilos…, un pequeño y dichoso compás de espera para los dos. La única dificultad para que esto fuera posible consistía en que Puerto Marte era el lugar más turbulento y ruidoso de todo el Sistema, y un pequeño compás de espera no es exactamente lo que mejor encaja allí. Pero…, ¿cómo podía
explicarle eso a Hilda?
Pues bien, esta vez, mi querida mamá política, que Dios la bendiga también (para variar), se puso enferma precisamente dos días antes que yo arribase a Puerto Marte, y la noche antes de desembarcar recibí un espaciograma de Hilda comunicándome que tenía que quedarse en la Tierra con mamá y que, sintiéndolo mucho, no podía acudir allí a recibirme.
Le envié otro espaciograma diciéndole que yo también lo sentía mucho y que lamentaba enormemente lo de su madre, cuyo estado me inspiraba una gran ansiedad (así se lo dije). Y cuando desembarqué…
¡Me encontré en Puerto Marte y sin Hilda!


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23 de Marzo de 2007

Factor Clave

Archivado en: Sin clasificar — Hari Seldon @ 6:00 pm

Este relato está completo, tan solo debes pulsar en “seguir leyendo” para leerlo completo.

Año: 1968
Formato: PDF
Páginas: 3
Enlace/Descarga: Factor Clave” (Key Thing)

Comienzo:

Jack Weaver salió desde las entrañas de Multivac cansado y malhumorado.
- ¿Nada? - le preguntó Todd Nemerson desde el taburete donde mantenía su guardia permanente.
- Nada - contestó Weaver- . Nada, nada, nada. Nadie puede descubrir qué pasa.
- Excepto que no funciona, querrás decir.
- Tú no eres de gran ayuda, ahí sentado.
- Estoy pensando.
- ¡Pensando!
Weaver entreabrió una comisura de la boca, mostrando un colmillo. Nemerson se removió con impaciencia en el taburete.
- ¿Por qué no? Hay seis equipos de técnicos en informática merodeando por los corredores de
Multivac. No han obtenido ningún resultado en tres días. ¿No puedes dedicar una persona a pensar?
- No es cuestión de pensar. Tenemos que buscar. Hay un relé atascado en alguna parte.
- No es tan simple, Jack.
- ¿Quién dice que sea simple? ¿Sabes cuántos millones de relés hay aquí?
- Eso no importa. Si sólo fuera un relé, Multivac tendría circuitos alternativos, dispositivos para localizar el fallo y capacidad para reparar o sustituir la pieza defectuosa. El problema es que Multivac no sólo no responde a la pregunta original, sino que se niega a decirnos cuál es el problema. Y entre tanto cundirá el pánico en todas las ciudades si no hacemos algo. La economía mundial depende de Multivac, y todo el mundo lo sabe.

(más…)

16 de Marzo de 2007

2470 DC

Archivado en: Sin clasificar — Hari Seldon @ 6:00 pm

Año: 1970
Formato: PDF
Páginas: 6
Enlace/Descarga: 2470 DC

Comienzo:

«Entre la medianoche y el alba, cuando el sueño se niega a venir y todas las
antiguas heridas empiezan a dolerme, con frecuencia veo el mundo futuro como
una pesadilla en la que hay miles de millones de personas, todas numeradas y
registradas, sin un destello de genio por ninguna parte, sin una mente original,
sin una personalidad plena y auténtica en todo el atestado globo.»
J. B. PRIESTLEY
— Hablará con nosotros -aseguró Alvarez cuando el otro hubo cruzado la puerta.
— Bien -dijo Bunting-. La presión de la sociedad ha de llegar hasta él, con el
tiempo. Es un tipo raro. Jamás sabré cómo pudo escapar a la adaptación
genética… Pero habla tú. A mí ese sujeto me irrita tanto que pierdo los estribos.
Juntos se precipitáron por el pasillo recorriendo la Pista del Ejecutivo, que, como
de costumbre, no aparecía muy frecuentada. Habrían podido utilizar las Bandas
Móviles, pero la distancia era de poco más de tres kilómetros y Alvarez disfrutaba
andando; de modo que Bunting no insistió…


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20 de Julio de 2005

Pausa por vacaciones

Archivado en: Sin clasificar — Hari Seldon @ 11:21 am

Pese a que podría dejar programados posts para lo que queda de Julio y Agosto, prefiero esperar a la vuelta de las vacaciones y comenzar Septiembre con fuerza.
Os deseo unas felices vacaciones a todos!
Un abrazo

15 de Julio de 2005

Las Tres Leyes

Archivado en: Sin clasificar — Hari Seldon @ 10:09 am

No podemos empezar con los relatos de Asimov sin hablar de las Tres Leyes de la Robótica. Estas leyes forman parte de la esencia del código de los robots protagonistas de las historias de Asimov, y plantean una serie de dilemas lógicos bastante interesantes.

1. Un robot no puede hacer daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.
2. Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la Primera Ley.
3. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.

La forma en que se enuncian verbalmente es sólo convencional.

Estas leyes surgen como medida de protección para los seres humanos. Según el propio Asimov, la concepción de las leyes de la robótica quería contrarrestar un supuesto “complejo de Frankenstein”, es decir, un temor que el ser humano desarrollaría frente a unas máquinas que hipotéticamente pudieran rebelarse y alzarse contra sus creadores. De intentar siquiera desobedecer una de las leyes, el cerebro positrónico del robot resultaría dañado irreversiblemente y el robot moriría. A un primer nivel no presenta ningún problema dotar a los robots con tales leyes, a fin de cuentas, son máquinas creadas por el hombre para su servicio.

12 de Julio de 2005

Nace una estrella…

Archivado en: Sin clasificar — Hari Seldon @ 11:40 am

Un día llegué a este genio gracias a unas pruebas de un “carrito de la compra” en la web de la empresa en la que trabajaba. Buscando carácteres extraños, me dió por buscar “Sueños“, y entre los primeros apareció un libro llamado “Sueños de Robot“, del protágonista de esta web. Aquel título me cautivó, me hizo pensar sobre la situación de que un robot puediera soñar, y todo lo que ello implicaría, así que compré el libro, aquel fué mi primer Asimov. El libro me llegó al alma, y desde entonces, he leido muchísimos libros del buen doctor y espero seguir disfrutando de él durante años…

Este blog nace con la intención de compartir sus aventuras, sus historias… de forma que cada dos días habrá una nueva historia de el que muchos consideran el mejor escritor de ciencia ficción que ha existido.

Espero que os gusten, desde luego… vale la pena

Quiero dedicar este blog a Pili B., la webmaster de NGC 3660, la comunidad de Ciencia Ficción mas mágica que conozco, por su entrega, energía y contínuo esfuerzo por ofrecer un hogar a tanta gente estupenda… dá todo lo que tiene, y mas, es una grandísima mujer… aunque nunca hayamos compartido un café y solo nos mandemos un email al año.
También dedicarselo a una chica sin nombre que me encontré hace dos días en el autobús, leyendo la Segunda Fundación, me emocionó tanto aquello que me convertí en gallina y me brindó la inspiración para poner un huevo… esta web!
Y a mi gente de Blogomundo
A todos vosotros, gracias por hacer un mundo mejor

Mañana, a las 14:00, el primer relato…