Sala de Billar Darwiniana
Un interesante relato sobre física, de un siempre magistral Asimov
Año: 1973
Formato: PDF
Páginas: 5
Enlace: “Sala de Billas Darwiniana”
Opinión personal: Muy bueno
Comienzo:
— Por supuesto, la concepción ordinaria del Genesis-1 está equivocada de pies a cabeza -dije-. Considerad una sala de billar, por ejemplo.
Mentalmente, los otros tres se situaron en una sala de billar. Estábamos sentados en unas destrozadas sillas giratorias del laboratorio del doctor Trotter, pero no suponía problema alguno el convertir las mesas del laboratorio en mesas de billar, los altos soportes circulares en tacos, las botellas de reactivos en bolas y luego disponer limpiamente la cuestión completa ante nosotros.
Thetier llegó al extremo de levantar un índice, cerrar los ojos y murmurar por lo bajo:
— ¡Sala de billar!
Como de costumbre, Trotter no dijo nada, pero se puso a acariciar su segunda taza de café.
También como de costumbre, el café estaba horrible; aunque lo cierto es que yo era nuevo en el grupo y todavía no se me había encallecido bastante la pared interior del tubo gástrico.
— Ahora considerad el final de una partida de billar de tronera -dije-. Tenéis todas las bolas, menos la del taco, por supuesto, en una tronera determinada…
— Espera un poco -interrumpió Thetier, siempre purista-, ¿no importa en qué tronera con tal de que las pongas en un cierto orden, o…?
— No hace al caso. Terminada la partida, las bolas están en diversas troneras. ¿De acuerdo? Ahora supongamos que entráis en la sala de billar cuando la partida ha termindo definitivamente y observáis tan sólo esa posición final, y luego tratáis de reconstruir el curso que siguieron los acontecimientos. Evidentemente, tendréis cierto número de alternativas.
— Si conoces las reglas del juego, no -objetó Madend.
— Supón que las ignoras por completo -dije-. Puedes suponer que las bolas fueron a parar a las troneras al ser golpeadas por la del taco, la cual, a su vez, recibió el impacto de éste. Esta sería la verdad, pero no es muy probable que se te ocurriese espontáneamente esta explicación. Porque es mucho más probable que supusieras que las bolas habían sido colocadas a mano, una por una, en las respectivas troneras, o que las bolas hubiesen estado eternamente en las troneras tal como las encontraste…

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