Las Tres Leyes
No podemos empezar con los relatos de Asimov sin hablar de las Tres Leyes de la Robótica. Estas leyes forman parte de la esencia del código de los robots protagonistas de las historias de Asimov, y plantean una serie de dilemas lógicos bastante interesantes.
1. Un robot no puede hacer daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.
2. Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la Primera Ley.
3. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.
La forma en que se enuncian verbalmente es sólo convencional.
Estas leyes surgen como medida de protección para los seres humanos. Según el propio Asimov, la concepción de las leyes de la robótica quería contrarrestar un supuesto “complejo de Frankenstein”, es decir, un temor que el ser humano desarrollaría frente a unas máquinas que hipotéticamente pudieran rebelarse y alzarse contra sus creadores. De intentar siquiera desobedecer una de las leyes, el cerebro positrónico del robot resultaría dañado irreversiblemente y el robot moriría. A un primer nivel no presenta ningún problema dotar a los robots con tales leyes, a fin de cuentas, son máquinas creadas por el hombre para su servicio.
[…] Este relato pone nombre a un libro que recopila a su vez otras historias cortas. La protagonista es Susan Calvin, uno de los personajes más importantes de el mundo de Asimov. Susan es robopsícologa, se encarga de trabajar con Robots y sus cerebros positrónicos y se enfrenta a diferentes retos en su larga vida. El libro “Yo Robot“, del que se hizo una versión comercial para el cine, cuenta la vida de esta mujer a lo largo de una entrevista que concede en su vejez a un joven periodista. La inmensa mayoría de lo que escribió Asimov trata de Robots, no en vano es el inventor de las tres leyes… […]
Pingback por Viajando con Isaac » Sueños de Robot — 15 de Julio de 2005 @ 2:23 pm
Y no hay que olvidar uno de los momentos más emocionantes de la obra de Asimov: la creación de la Ley Cero
Comentario por Revann — 17 de Julio de 2005 @ 8:47 pm